¡Si no estás viviendo como Larry, lo estás haciendo mal! Reservamos un alquiler privado de medio día y, sinceramente, no queríamos bajarnos del barco. Larry se encargó de todo: de nosotros, de nuestro hijo e incluso de nuestro perro (que ahora cree que Larry es su nuevo mejor amigo). Fue muy paciente, divertido y atento en todo momento. Se sentía menos como una excursión y más como pasar el rato con un amigo que, por casualidad, tiene un barco increíble. ¡10/10, volvería a vivir como Larry sin dudarlo!